Thursday, May 15, 2008

maldita pena


Maldita pena, pena de no sentir, pena de no conocer, pena de no amar, pena de no vivir, de no recordar, pena de ti, pena de mi...
Maldito abatimiento que consume el aire cortando mi respiración arrancando el día y la noche, maldito sentimiento que me deja hasta sin mi propia compañía.
Mis manos están frías, mi cabeza esta ida. Sola y convertida en algo que no entiendo, quiero hablar y solo consigo pensar... Puedo ver, puedo oír, puedo sentir, tal vez puedo entender, pero no se me permite conocer.

Thursday, December 21, 2006

.::Cosas del viento::.

Es hoy una noche de verano; una suave brisa algo fía envuelve mi habitación y es el sutil brillo de la única estrella que asoma en mi ventana la que me hace compañía; intento ver la luz, pero daña mis ojos y trae a ellos humedad y suspiros. Escucho a lo lejos el piar de un ave y sin entender su llamado siento que intenta amparar el abatimiento causado por mi ya amiga soledad.

La confusión no me deja recordar que día es hoy, por ende tampoco mañana, pero poco importa cuando se esta erróneamente enamorada, los días pasan irrespetuosos, convirtindo lo que era amor constante por su propia esencia, en masoquismo y estupidez.

Me creerán demente, pero me gusta aquel sabor agridulce y seco que se paladea luego del silencio, sentir el abismo asechando cauteloso, esperando sediento que me refugie en mi ambigua conciencia; conciencia pasmada e incapaz de comprender aquello que en tantas ocasiones fue sublime, pero que súbitamente torno funesto.

No quiero consolar la ilusión, ni pretenderé entender donde quedó lo inverosímil, solo procurare seguir siendo...

Una Masoquista.


Tuesday, August 08, 2006

NO ENTENDIO...



No entendió mi cariño, que era un amor de niña.
No entendió mi ambición, que si le hurtaba el cuerpo
le daba el corazón.
No entendió mi locura,
que le abrasó las manos
sedienta de ternura.
No entendió mi martirio;
buscar, buscar un alma
con singular delirio.
No comprendió mi amor;
diamante bien pulido
con llamas de dolor.
¡No me comprendió nunca!,
Cuando busqué sus labios,
me mordieron sus dientes,
infiriéndome agravios.
Cuando busqué sus ojos,
me hirieron sus mirada
como dos dardos rojos.
Cuando busqué su pecho,
me asaltó su deseo
como huracán deshecho...
No me entendió... Partimos
por sendas diferentes
y... ¡ni adiós nos dijimos!


María Monvel... (chilena)

Sunday, July 30, 2006

Nada es lo que parece...


Acá estoy nuevamente, de vuelta por estos lados. La verdad, no hay muchas ganas de escribir, así que esta vez Juana de Ibarbourou lo hara por mi.


¡Ah, que estoy cansada! Me he reído tanto, tanto, que a mis ojos ha asomado el llanto; tanto, que este rictus que contrae mi boca es un rastro extraño de mi risa loca.
Tanto, que esta intensa palidez que tengo (como en los retratos de viejo abolengo) es por la fatiga de la loca risa que en todos mis nervios su sopor deliza.
¡Ah que estoy cansada! Déjame que duerma, pues, como la angustia, la alegría enferma.
¡Qué rara ocurrencia decir que estoy triste!
¿Cuándo más alegre que ahora me viste?
¡Mentira! No tengo ni dudas, ni celos, ni inquietud, ni angustias, ni penas, ni anhelos.
Si brilla en mis ojos la humedad del llanto, es por el esfuerzo de reírme tanto...

Wednesday, April 26, 2006

Superado y sin retorno.


Nuestros sentidos nos engañan con frecuencia y que raro se siente experimentar súbitamente la nostalgia de lo ya superado. Tal vez, no es tan malo retornar al origen de vez en cuando, considerando que aquella experiencia fue un gran aprendizaje. Pero me pregunto, ¿mientras más se sufre más se aprende? o quizás ¿mientras más entregamos menos recibimos a cambio?... Aunque Sócrates decía; “sólo el hombre que nada espera es verdaderamente libre”, ¿será una actitud ególatra el querer un amor recíproco? De pronto el contentarse con poco es la respuesta a mis anteriores preguntas; lamentablemente “No soy mujer que se conforma con poco”, y esta frase ególatra es producto de una mirada a aquella otra mente que cautelosamente maquinaba cada mentira.

Don Fiodor Dostoievski destaca en una de sus obras que “La mentira se salva con otra mentira”. Hay muchos que jamás han leído a Dostoievski, pero que bien aplican la mentira en su día a día.

Podemos analizar la palabra desde el ángulo del psicoanálisis.

MENT – IRA: mente con ira. Efecto que oculta afecto.

  • Se miente, nos mienten, nos mentimos.
  • ¿Qué causas hay para mentir? (El mentir ya es efecto y no causa.)

Esta simplificación es un tanto complicada, ya que implica subjetivamente algo que ver con nuestras vivencias.

  • La mentira es solidaria, la mentira se miente.
  • La verdad es solidaria, solidaricemos verdades.

Si la mentira lamenta heridas, es porque solo se lame el dolor. Solo la verdad cura heridas, porque no lame las botas de aquello que no oprime.

Después de este resumido análisis de la MENTIRA, realizado por un psicoanalista, doy por confirmada una etapa superada, dejando paso a nuevas experiencias, pero esta vez, espero, más transparentes.


Sunday, April 16, 2006

Una mujer imperfecta.




Fue aquel lugar caprichoso que tantas veces me concedió la dicha el que hoy me anuncia lo temido, pero ya predicho; y el viento nuevamente toca mi puerta, pero su aroma ya no es dulce y la brisa que acariciaba mi entorno súbitamente torno agria.

Palabras, palabras que desplazan una fantasía dando paso a lo real.

En solo una ocasión tu mirada fue sincera ya que me mostró tu verdad, esa verdad con nombre y remordimiento, aquella verdad que en su momento me hizo dudar y creí olvidada, sin embargo, esta presente y lo estará por siempre…

Una melodía tímida pero devastadora ronda mi oído, quiere arrancar el silencio de una lagrima solitaria y ahora confundida por una canción sublime la cual le ayudó a comprender la simpleza de lo antes incomprendido…”No son los seres perfectos sino los seres imperfectos los que necesitan amor”.

Monday, April 03, 2006

Dejame que te quiera...


Déjame que te quiera
así, calladamente,
Sin ansias, sin palabras,
sin inquietud.
como humo que muere
en el azul.
Como una melodía
que se olvida.
Sin risas estridentes
de alegría,
sin llanto quejumbroso
en el dolor.

Quieta, ahogadamente,
sin voz.
Que sea mi ternura
como el eco
de dos alas que vuelan
a lo lejos.
Como sombra perdida
en el confín.
Déjame que te quiera
silenciosamente.
Sin ansias, sin palabras,
¡así